Las tendencias tecnológicas que transformarán el sistema de salud en 2025
estarán marcadas por la necesidad de mejorar la eficiencia y calidad en la
atención a los ciudadanos, en un momento crucial para el sector en
Colombia debido a los cambios regulatorios que se avecinan.
La implementación de la facturación electrónica, la interoperabilidad y los
modelos de atención de primer nivel serán claves en este proceso de
transformación.
Uno de los principales cambios que enfrenta el sector es la facturación electrónica,
una medida impulsada por la Resolución 2275 de 2023 y su posterior actualización
en la Resolución 1884 de 2024.
Esta normativa establece que las instituciones deben integrar sus procesos de
facturación con los Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud
(RIPS) en formato JSON, los cuales deben ser validados a través de una plataforma
del Ministerio de Salud y Protección Social antes de efectuar el cobro. La
implementación será gradual y dependerá del nivel de complejidad de las
instituciones, iniciando en octubre de 2024 y extendiéndose hasta junio de 2025.
“Este proceso no solo busca cumplir con un requisito legal, sino también
estandarizar procedimientos, garantizar la disponibilidad oportuna de información y
optimizar la gestión administrativa”, explicó María Fernanda Isaacs, directora
vertical de Salud en Digital Ware. Entre los desafíos destacan la necesidad de
adecuaciones tecnológicas y la definición de mecanismos claros para la transmisión
de información entre prestadores y pagadores.
Otro aspecto clave en la modernización del sector es la interoperabilidad, un
concepto que apunta a la integración de los diferentes actores del sistema para
garantizar que la información clínica y administrativa fluya de manera estructurada
y oportuna.
La posibilidad de compartir datos entre instituciones permite evitar duplicidades en
diagnósticos y prescripciones, mejorando la seguridad del paciente y optimizando
recursos. “Contar con repositorios clínicos electrónicos facilita la toma de
decisiones en salud pública y permite una gestión financiera más eficiente”, agregó
Isaacs. No obstante, la interoperabilidad enfrenta retos como barreras regulatorias,
limitaciones financieras y la necesidad de establecer estándares técnicos uniformes.
En este escenario de transformación, también cobra relevancia la implementación de
modelos de atención de primer nivel, un enfoque basado en la promoción de la
salud, la detección temprana de riesgos y la intervención oportuna en eventos
específicos.
Estos modelos, alineados con las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS)
establecidas en la Resolución 3202 de 2016, buscan mejorar la eficiencia en la
prestación de servicios y fomentar la prevención mediante programas de educación
en salud.
“En un contexto de desfinanciación del sistema y cierre de operaciones en varias
entidades, fortalecer la atención primaria es fundamental para garantizar un
servicio integral y sostenible”, indicó Isaacs. Sin embargo, la falta de
infraestructura, la capacitación del personal y la coordinación entre sectores
siguen siendo desafíos por superar. Por esto, la transformación digital del sistema
de salud en Colombia exige un esfuerzo conjunto entre el sector público, las
instituciones prestadoras de servicios y los proveedores de tecnología.